Elsa Jimenez

Foto ElsaEl descubrimiento del Yoga marcó un punto de inflexión en mi vida. Y no es casual que la herramienta llegue a tus manos justo en el momento adecuado. Tampoco creo que una disciplina que aporta sabiduría a tu vida tenga que venir necesariamente de la mano de un maestro oriental ascendido, ni fruto de experiencias de grandes viajes a tierras lejanas.

Me formé como profesora en Hatha Vinyasa Yoga de la mano de Rocío Ramos, gran yoguini y mejor persona, y de las hermosas profesoras de Yoga&Yoga. Y, más que una propuesta pedagógica que te prepara para la docencia del Yoga, fue una experiencia que me transformó como persona. Y de eso trata la verdadera enseñanza; aquella que vehicula una transformación y un crecimiento del ser.

Complementé mi aprendizaje con una formación completa en Yin Yoga, impartida por Carolina Drake, que aportaba una cualidad más pasiva y receptiva tanto a mi práctica como a mi enseñanza.

El trabajo de autoconocimiento partiendo de la experiencia corporal me parece un camino de ampliación de la consciencia sumamente interesante. Y, en este sentido, entiendo el Yoga como una excelente herramienta para la autoobservación y para el darse cuenta.

Es por ello que el planteamiento de mis clases gira entorno a una toma de contacto con el cuerpo a partir del cual ir profundizando en aspectos más sutiles que nos conforman, tomando consciencia de los propios procesos internos y patrones que desarrollamos. Mi propuesta es un trabajo general de todo el cuerpo, basado en unos principios de integridad y alineación saludable, y sobre todo de atención y de escucha a todo aquello que la práctica va desplegando a su paso.